El Libro del Génesis Revelado


Presentación del Libro
Creación Hombre Espiritual
El Hombre Terrenal

Día Primero
Día Segundo
Día Tercero
Día Cuarto

 

Día Quinto
Día Sexto
Día Séptimo

Texto Bíblico
Contraportada


Creación Hombre Espiritual
Edém Hasta la Humanidad
Dios Rechaza la Maldad
Consecuencias del Pecado
El Hombre Terrenal
C. Para el Hombre Caído
El Hombre Terrenal Relatos
El Reencuentro con Dios


      
   

 

 

 

 

 

           
 

Dijo Dios: "Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco"; y así fue.

Y llamó Dios a lo seco "tierra", y al conjunto de las aguas lo llamó "mar"; y vio Dios que estaba bien.

Dijo Dios: "Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra." Y así fue.

La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semillas, según sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, según sus especies; y vio Dios que estaba bien.

Y atardeció y amaneció: día tercero. (Gen. 1, 11-13).

 

Continuamos dándole a cada una de las cosas que se nombran aquí el valor de símbolos por los que Dios nos está hablando de nuestra vida espiritual.

Sigue Dios Padre poniendo orden en las aguas de por debajo del firmamento, porque ahí llegábamos nosotros con todos nuestros males, con todo lo que habíamos recibido al contaminarnos con las tinieblas. Así que Dios hace que el hombre pueda ver esto y diferenciarlo. Y dice:

Déjese ver lo seco.

Somos tierra para ser regada. Y el hombre necesita percibir que sin el agua que lo riegue, su vida está seca,  vacía, como está un corazón sin el Amor; necesita ver que sin el agua que lo ablande y prepare para recibir la Vida, no podrá ser lo que él realmente es. Ha de conocer lo que es vivir en Dios, y qué es vivir sólo en sí mismo; que cuando busca llenar su vida con las cosas terrenales y se afana por ellas, no se sacia nunca por muchos éxitos que consiga en el mundo. Ha de experimentar que sólo el agua que nos da Cristo sacia su vida. Necesita ver y apartar lo seco.

Y cuando su tierra seca se prepara y abre a recibir, y se deja regar por el agua, surge en él la Vida:

Dijo Dios: “Produzca la tierra vegetación”.

Dios, nuestro Señor, en su misericordia, hace que en esta tierra seca del hombre nazca Vida que manifieste su providencia y Amor  a los que habíamos caído en confusión. Nos está dando aquí la capacidad para volvernos a la Vida en Él pues aún en este día tercero, no había sido colocado el hombre en la Tierra. Y Dios que prepara este medio de vida, hace también posible que en nuestra tierra seca pueda brotar la Vida:

Hierbas que den semillas.

Lo más pequeño, humilde, de toda la vegetación son las hierbas, y tienen la gracia de producir semillas para multiplicarse. Así los hombres sencillos.

(La primera de las siete trompetas del Apocalipsis (Ap.8,7) habla de la hierba y de los árboles con este mismo significado. La hierba representa allí la Vida de los hombres humildes y sencillos que se dejan abrasar fácilmente por el fuego de la Palabra).

Cuando en nuestra tierra seca brota la Vida, cuando nos dejamos regar por el agua viva (Jn.4,10), unos podemos ser como la hierba, humildes y sencillos, pasar como desapercibidos, o crecer como los árboles crecen, ser vistos por muchos como testigos de la obra de Dios. Y además ser medio para dar semillas que se siembran, y que otros puedan vivir en Dios, porque también dan fruto con semilla dentro. Por esto se nos dice:

Y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.

Sobre nosotros, simbolizados como tierra. Cada uno con la singularidad de su ser, pues cada uno es diferente; por esto los árboles dan fruto según su especie. Y aunque parezcan iguales según su especie, como por ejemplo la higuera, unos dan frutos abundantes, otros menos, y otros pueden ser estériles (Mc.11,13). Cada uno es único, y cada uno crece y puede dar fruto.

Igual cada uno de los hombres es único y cada uno da diferentes frutos, unos más abundantes que otros, y otros tienen una vida estéril.

En la Biblia vemos por ejemplo el sueño interpretado por Daniel, en el que “un árbol grande” estaba simbolizando al Rey Nabucodonosor (Dan.4,1ss). También vemos parábolas como la del cedro (Ez.17,1-21) o el olivo (Rom.11,17). También Jesús usó árboles (además de  la higuera) el sicómoro (Lc.17,6), la vid (Jn.15,1-8), etc., todos ellos simbolizando a los hombres, para enseñarnos a través de parábolas. Los usó como símbolos; y ésa es la finalidad por la que Dios Padre los ha creado para que así podamos entender lo que Él quiere decirnos. Todo desde el principio estaba perfectamente previsto y diseñado con un propósito, para que el hombre pudiera leer y ver la Luz de la salvación por medio de la creación.

Y para que aprendamos de lo que puede representar el comportamiento de la multiplicación en los vegetales, se nos dice que los árboles y la hierba dan semillas. Y de esta forma podemos entender que igual los hombres no hemos de limitarnos a nuestro propio crecimiento, nuestra propia vida, sino que hemos de dar de lo que recibimos. Son signos visibles que nos hablan de cual ha de ser nuestra actitud y comportamiento en nuestro caminar, para responder al proyecto de Dios para nosotros, porque toda la naturaleza cumple el proyecto para el que fue creada.

Y así fue. La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semillas según sus especies.

El hombre puede dejarse regar y nacer a la Vida nueva. Y muchos pueden ver a través de cuanto Dios nos da, la existencia y poder de Dios.

Y vio Dios que estaba bien.

El hombre ya puede tener Vida nueva y dar semillas para que la Vida se multiplique para muchos.

Tiene la capacidad de tener una Vida nueva en esta lucha por salir de las tinieblas y ver la Luz:

 Y atardeció y amaneció. Día tercero.

 

 
   
   
   
   
   
   
           

                                

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